Preludio para el año 3001

Por Carlos Szwarcer

Preludio para el año 3001 (Astor Piazzolla – Horacio Ferrer)

Renaceré en Buenos Aires en otra tarde de Junio,
con estas ganas tremendas de querer y de vivir.
Renaceré fatalmente, será el año tres mil uno
y habrá un domingo de otoño por la plaza San Martín.

Le ladrarán a mi sombra los perritos vagabundos,
con mi modesto equipaje llegaré del Más Allá,
y arrodillado en mi Río de la Plata lindo y sucio,
me amasaré otro incansable corazón de barro y sal.

Y vendrán tres lustrabotas, tres payasos y tres brujos,
mis inmortales compinches gritándome “¡Fuerza, che,
nacé, nacé, dale pibe, metéle hermano, que es duro,
pero muy bueno el oficio de morir y renacer!”

Renaceré, renaceré, renaceré,
y una gran voz extraterrestre me dará
la fuerza antigua y dolorosa de la Fe,
para volver, para creer, para luchar.

Tendré un clavel de otro planeta en el ojal,
porque si nadie ha renacido, ¡yo podré!
Mi Buenos Aires siglo treinta y uno, ya verás:
renaceré, renaceré, ¡renaceré!

Renaceré de las cosas que he querido mucho, mucho,
cuando los dioses digan bajito “Volvió…”
Yo besaré la memoria de tus ojos taciturnos,
para seguirte el poema que a medio hacer me quedó.

Renaceré de las frutas de un mercado con laburo,
y de la mugre serena de un romántico café,
de un sideral subterráneo Plaza de Mayo a Saturno
y de una bronca de obreros por el sur renaceré.

Pero verás que renazco en el año tres mil uno,
y con muchachos y chicas que no han sido y que serán,
bendeciremos la tierra, tierra nuestra, y te lo juro
que a Buenos Aires de nuevo nos pondremos a fundar.

Renaceré, renaceré, renaceré,
y una gran voz extraterrestre me dará
la fuerza antigua y dolorosa de la Fe,
para volver, para crecer, para luchar.

Traeré un clavel de otro planeta en el ojal,
porque si nadie ha renacido ¡yo podré!
Ciudad del siglo treinta y uno, ya verás:
renaceré, renaceré, ¡renaceré!

Estampas de Buenos Aires. Blog de Carlos Szwarcer

Verdulería de San Cristobal. (Lola Frexas)

Por Carlos Szwarcer

Lola Frexas fue una exquisita acuarelista argentina ( 23 de diciembre de 1924 / 27 de septiembre de 2011). Dejó como legado un registro visual de la ciudad de Buenos Aires, con obras de un fuerte carácter documental e histórico, entre ellas esta acuarela denominada “Verduleria de San Cristobal” (1986).

Verdulería de San Cristóbal (Lola Frexas-1986)

Imagen: https://expresoalparaiso.blogspot.com/ (6 de septiembre de 2015)

Estampas de Buenos Aires. Blog de Carlos Szwarcer

Buenos Aires (Rafa Pons)

Por Carlos Szwarcer

Rafa Pons, (Barcelona, 16 de mayo de 1978) es un cantautor español, compositor y músico. formando en un estilo musical entre el rock y la canción de autor. En él destacan influencias de distintos ámbitos musicales. Su canción “Buenos Aires” es un tributo a la gran urbe, dispara imágenes y situaciones que son tan afines a todos los que la visitan como a aquellos que la habitamos.

Veamos que nos dice el español Rafa Pons de esta ciudad ecléctica que desorienta por su magia, que se revela sensible y entrañable, exhuberante y altanera, pero que siempre…, siempre nos enamora.

Buenos Aires
-Rafa Pons-

Buenos Aires, huele a Sur y a Independencia
a erotismo y a impaciencia,
a corazones que se empeñan en gritar
sin escuchar, que laten y pelean.
Buenos Aires, es más divina que diosa,
dulce pero caprichosa te seduce hasta dudar
si la verdad en realidad, es una nebulosa.
Baires, son diez mundos y cien pueblos.
Es un río y mil incendios,
un alambre atando un obelisco al cielo.

Los versos vuelan las calles bailan
el sol te quiebra, el aire te mata,
la noche no se acuerda de dormir.
Ciudad de viento campo de minas
se para el tiempo en cualquier esquina
te excita, pero te invita a vivir.
Sé que no me necesita,
y grita que no sabe estar sin mí.

Buenos Aires, no hay acento hay melodía
el fútbol es filosofía
cada taxista especialista en desamor.
Tiene el sabor de la melancolía.
Buenos Aires, es Madrid con Barcelona,
Nueva York, París y Roma,
Asunción, Lima, La Paz,
Jerusalén, son un harem
que embriaga sus aromas.
Baires, tan de termo y sobremesa
tan San Telmo y Recoleta,
tan de clan de bar de tango y chacarera.

Los versos vuelan las calles bailan
el sol te quiebra, el aire te mata,
la noche no se acuerda de dormir.
Ciudad de viento campo de minas
se para el tiempo en cualquier esquina
te excita, pero te invita a vivir.
Sé que no me necesita,
y grita que no sabe estar sin mí.

Los versos vuelan las calles bailan
el sol te quiebra,
Ciudad de viento, campo de minas
se para el tiempo
.

Buenos Aires, me contagia su esperanza,
desactiva mis alarmas.
Te relaja comprobar que enfrentará
la adversidad, siendo siempre una dama.

Estampas de Buenos Aires. Blog de Carlos Szwarcer

El predio del Cine-Teatro Taricco a la venta

Por Carlos Szwarcer

Donde funcionaba el Cine – Teatro Taricco apareció un cartel de una inmobiliaria anunciando la venta del predio.

Desde hace varios años, vecinos y artistas de La Paternal han bregado por su re-apertura. La noticia de la venta circuló rápidamente por las redes sociales de los vecinos del barrio de La Paternal, quienes durante años han intentado recuperar este emblemático espacio cultural con muchas iniciativas, entre ellos, proyectos de ley en la Legislatura porteña.

Al respecto se manifestó Gervasio Muñoz, de Inquilinos Agrupados: “El cine Taricco abrió en 1920. Pasaron por allí desde Gardel a Mirtha Legrand. En 1960 cerró. Pero siguió siendo un recuerdo de la cultura popular para todo el barrio de La Paternal”. Además recordó que en el año 2004 se lo declaró Sitio de Interés Cultural e inclusive hubo una partida presupuestaria destinada a comprar el inmueble, que caducó en 2009, pero ninguna de las administraciones comunales que vinieron después -tanto la de Jorge Telerman como la de Mauricio Macri- la hicieron cumplir.

El Cine-Teatro Taricco en su època de esplendor

A raíz de esta decisión, Norberto Zanzi, miembro del Grupo Taricco, aseguró que nunca se resolvió la situación del sitio, pese a la cantidad de proyectos presentados por los vecinos. De hecho, no se olvida que estuvo la intensión de expropiarlo y ponerlo en valor en la administración de Jorge Telerman pero nunca se concretó.

Durante el repaso de la historia del cine, el referente señaló su abandono desde hace 30 años, de los cuales 25 fueron marcados por los reclamos de reapertura. Según comentó, el espacio se encuentra “en buenas condiciones estructurales”. Sin embargo, planteó la necesidad de decisión política para ponerlo en funcionamiento.

La historia del Cine Teatro Tarico

El Cine Teatro “Taricco” fue fundado en 1920 por Luis Juan Taricco, vecino del barrio de La Paternal, quien poseía un comercio en el terreno lindante el cual fue progresivamente ampliando y llegó a tener 1000 localidades. Actuaron aquí Carlos Gardel,Tito Lusiardo, Azucena Maizaní,Tita Merello, Juan Carlos Chíappe, Astor Piazzolla, y las hermanas Legrand, entre otros.

El cine-teatro bajó su telón hada la década del ’60 y posteriormente funcionó aquí una sucursal del supermercado “Minimax” y luego, otro del “Supercoop” hasta la quiebra de la cooperativa “El Hogar Obrero” en los años ’90. A pesar del tiempo transcurrido, el Cine Teatro “Taricco” es un hito fundamental para la historia cultural del barrio ligado afectivamente a los recuerdos de los vecinos, quienes en el 2004 lograron su declaración como “Sitio de Interés Cultural” por la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires. Actualmente, el “Grupo Taricco” compuesto por vecinos autoconvocados sin filiación partidaria e instituciones barriales, están promoviendo acciones para que sea expropiado por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y vuelva a ser un espacio cultural de La Paternal.

Los vecinos señalaron con respecto a su propuesta que “Con la recuperación de este espacio histórico y cultural se busca aportar al enriquecimiento simbólico y cultural de los vecinos de La Paternal, Villa General Mitre y zonas de influencia, quienes no cuentan con un cine teatro ni con espacios culturales de las características mencionadas”.

Y agregaron “este proyecto es un primer paso para recuperar el edificio con el fin de hacer actividades culturales donde se difundan las distintas expresiones del cine nacional, el teatro, la danza, la música, la escultura, la pintura, talleres y de todas aquellas expresiones artísticas y eventos que se realicen en carácter de circuito social y cultural”.

Es de esperar que se evite la venta o demoliciòn de este patrimonio cultural de Buenos Aires, que sea preservado y se de curso a los proyectos culturales presentados.

Fuente:

https://www.nueva-ciudad.com.ar
https://www.tubarrioenlaweb.com.ar
https://www.envilladelparque.com
https://www.puraciudad.com.ar

Estampas de Buenos Aires. Blog de Carlos Szwarcer

Adorable Buenos Aires

Por Carlos Szwarcer

Hilda Lizarazu, talentosa artista correntina, escribió “Adorable Buenos Aires”, una de las canciones emblemáticas de su album LAS VUETAS DE LA VIDA”.2015.

Hilda Lizarazu nació en Curuzú Cuatiá, Corrientes, Argentina, el 12 de octubre de 1963. Fotógrafa profesional. Simultáneamente, inició su carrera como cantante, integrando varias bandas como Suéter y Los Twist. Hizo coros en la banda de Charly García entre los años 1989 y 1993, cuando se retiró de la agrupación en forma temporal y entre los años 2009 y 2011 se reintegró nuevamente. Fue parte de “Man Ray” con quienes editó 7 discos. En 2015 obtuvo su tercer Diploma al Mérito de los Premios Konex como solista femenina de pop, antes, en 2005, lo había obtenido como solista femenina de rock y su primer Diploma al Mérito Konex fue en 1995 como cantante femenina de rock.

Esta talentosa correntina escribió “Adorable Buenos Aires” en su album “Las vuetas de la vida”.2015.

Adorable Buenos Aires
Hilda Lizarazu

Formidable
La Ciudad de Buenos Aires
Para bien o para mal, Buenos Aires
Yo me quedo por acá.

Alucinante (antes)
El empedrado de la city, porteña,
El cartonero con su carro oxidado
Fileteado por atrás.

Hay tanto tango en el aire
Bailarás y te sentirás Gardel.
Volverás a brillar Buenos Aires
Bandoneón, Obelisco y Gricel.

Adorable
Caminito y la cancha de Boca
En barracas los colores son otros
Ay, no hablés en Parque Chas.

Cambiando el tema (nena)
La rivera de la Reina del Plata
Tanto caos, tanto pop, Buenos Aires
Cambalache y arrabal.

Hay, tanto cambio en el aire
Bailarás y te sentirás Gricel.
Volverás a vibrar Buenos Aires
Bandoneón, de Spinetta y Gardel

Adorable
Adorable
Buenos Aires.

Letra: https://letrasbd.com/hilda-lizarazu/adorable-buenos-aires/
Canción: https://www.youtube.com/watch?v=4YHbGbWJlmU

Estampas de Buenos Aires: Blog de Carlos Szwarcer

Ese lado de Corrientes (Marcelo Birmajer)

El Gañán se enamoró locamente, y dejó el resto de su vida. Ya no dilapidábamos las madrugadas.

“Ese lado de Corrientes”, relato de Marcelo Birmajer. Ilustración: Hugo Horita

Si alguien me preguntara hoy qué buscaba yo en la avenida Corrientes, entre el Obelisco y Callao, todas las noches, a la salida del diario, no sabría qué contestar. Entonces tampoco. Pero no era el único, aunque eso nunca es una excusa. Formaba parte de una bohemia inocua: un restaurant parrilla, las librerías, una ginebra, el café sin culpa del insomne. Más me hubiera valido hacer gimnasia.

No tenía teléfono. La avenida Corrientes era muy parecida a la que hoy conocemos. A veces incluso la gente es la misma. Yo tenía un amigo de fuera del diario: el Gañán. No sé quién ni cómo ni por qué le había puesto el apodo, pero yo había escuchado muchas veces la palabra en canciones de Paco Ibáñez o en las ediciones españolas de las fábulas de Samaniego.

Lo indiscutible es que el Gañán tenía un éxito fenomenal con las mujeres. La gran mayoría se enamoraba, y a otras tantas les bastaba con frecuentarlo. Pero no creo haber conocido a ninguna que le haya dicho que no. En rigor, muchas se le insinuaban sin sutilezas.

El Gañán trabajaba en una revista de chismes y tenía una prosa austera e impecable. Sabía de historia y de filosofía: conocía los entresijos e internas del régimen militar, durante y después. Alguna vez me comentó que preparaba un libro sobre el tema, pero nunca me lo dejó siquiera hojear. No sé si realmente alguna vez existió el manuscrito. No hablábamos de chismes en nuestras conversaciones hasta el amanecer: podía recitar a Byron, en inglés, de memoria, pero yo no podía entenderlo. Era anglófilo y gourmet. El tendal de corazones rotos que iba dejando a su paso no era su intención: nunca tuvo vocación de galán, las chicas le exigían un momento o una vida.

Yo sumaba mis fábulas y cuentos breves en mi máquina de escribir. Por algún motivo, del mismo modo que no hablábamos de su trabajo, tampoco le pasé mis cuentos. Hasta las 12 de la noche, aproximadamente, yo cenaba con mis amigos, Pablo De Santis y Polo: salíamos de Bartolomé Mitre y Esmeralda, y caminábamos hasta el restaurant parrilla de Corrientes y Uruguay. Pedíamos siempre entraña, y ensalada de radicheta, antes de que se inventara la rúcula; luego cada cual seguía su camino. Era de regreso a mi pequeño departamento cuando, ocasionalmente, nos cruzábamos con el Gañán y elegíamos La Giralda para despuntar un chocolate caliente con coñac, y café, hasta que se hiciera de día.

Una de esas noches interminables me habló de una relación inesperadamente seria con una modelo llamada Lupe. Se había enamorado, el Gañán, y le había ofrecido convivir. Pero a Lupe le parecía que el departamento del Gañán era demasiado modesto para su carrera, y contraofertó vivir en el piso de abajo del edificio de sus padres, mucho mejor puesto, vacante y gratuito. El Gañán hubiera preferido vivir en el infierno antes que debajo de sus suegros, y aparentemente por eso sobrevino la ruptura.

Le costó a olvidar a Lupe, pero muy pronto apareció en su vida Jitana, erróneamente apodada o llamada La Gitana. Su aspecto era mediterráneo: morena, de ojos violetas y labios porosos; no había modo de que pasara desapercibida en la avenida Corrientes, musa de poetas sin destino y tesoro escondido de los piratas del asfalto noctámbulo. Jitana era el nombre original. Silueta del cine italiano que proyectaban en el Arte: las poleras y el invierno la potenciaban. Jitana aceptaba pernoctar noche sí, noche no, en el departamento de el Gañán, y ella misma vivía en lo de dos tías distintas: el padre estaba preso, y la madre perdida.

El Gañán se enamoró locamente, y dejó el resto de su vida. Ya no dilapidábamos las madrugadas ni intercambiábamos nuestras perspectivas sobre la absoluta carencia de sentido de todo en general. El Gañán y Jitana, como antes por su cuenta, ahora trajinaban juntos la avenida Corrientes. No se despegaban. Se los veía en la pizzería, en el bar El Foro, en el teatro San Martín, en el Politeama, en las librerías. Muy inusualmente, cuando me cortaban el pelo, o si la revista estaba en un bar, yo leía sus notas de chismes, siempre pulcras, como del siglo de oro español, tan bien escritas. Pero nunca me la hubiera comprado, y finalmente perdimos contacto.

Hasta que una tarde, en un horario en que ninguno de los dos se dejaba ver por Corrientes, increíblemente coincidimos y lo descubrí demacrado, devastado, envejecido. No teníamos 23 años; quizás, el Gañán, 25. Jitana lo había dejado. Las circunstancias se parecían a lo que sigue: una mañana recién despiertos, el Gañán y Jitana, en el departamento del primero, apareció subrepticiamente Lupe, con su propia llave, besó impetuosamente a Gañán, y manifestó, mientras Jitana salía del baño, que se quería ir a vivir con él, ahora sí, en ese mismo departamento, sin los suegros.

¿De dónde había sacado Lupe la llave? ¿Por qué entró sin golpear? (el timbre nunca había funcionado; en mi departamento tampoco). Llamar era imposible, porque tampoco el Gañán tenía teléfono. Las dos se habían marchado furibundas: pero Lupe dispuesta a “perdonar”, y Jitana para nunca más volver. Como tanto el Gañán como Jitana eran personajes célebres de la avenida Corrientes, y no pensaban abandonarla, decidieron repartirla: el Gañán podría caminar desde Pueyrredón hasta Callao; Jitana desde Montevideo hasta el Luna Park. Pero ninguno de los dos podría volver a cruzar el muro invisible: era el único modo de no morir viendo al otro rehacer su vida.

En plena guerra fría, claro, aquello parecía las dos Alemanias, y ninguno de nosotros imaginaba que la Oriental no duraría ni tres años más. Retomamos nuestra amistad -nunca con la misma espontaneidad previa-, y cuando llegábamos a la calle Montevideo, el Gañán se regresaba y yo seguía. Más de una vez me la crucé a Jitana y bajé la vista, para no ver qué hacía ni con quién. Por un lado me entristecía la circunstancia de que el Gañán ya no pudiera llegar al Obelisco, por otro me causaba una gracia inexplicable. Pero era, a su manera, una división de bienes.

Una mañana inverosímil leí en el diario, en el mismo diario en el que yo trabajaba, que Jitana había sido asesinada: por el padre recién salido de la cárcel. Cerré el ejemplar con furia y pregunté en voz alta quién había escrito esa estupidez. Pero era cierto. Esa locura inenarrable era cierta. Sin pensarlo me lancé a la redacción de la revista de chismes donde trabajaba el Gañán, a quince cuadras; pero él llegaba mucho más tarde. Lo esperé en vano durante horas, y tampoco logré encontrarlo por la noche. Por Corrientes no pasó. Un mes más tarde me llamó a la redacción desde España. Había sido el único modo de soportar el desastre. Viviría en lo de un tío -igual que había vivido Jitana aquí-, hasta recuperarse, si es que alguna vez se recuperaba, y luego vería.

También el Gañán murió, muchos años después, de un aneurisma, solo, en Vilanova de Bellpuig, en Cataluña. Pero una tarde fría y lluviosa de junio, poco antes del año 2000, se apareció abruptamente en la puerta de mi casa, ahora que yo ya tenía teléfono, celular, portero eléctrico y timbre. Y sin decir agua va, me invitó a caminar por Corrientes. Cuando llegamos a Montevideo, se detuvo en seco y me advirtió, pálido: “No, no, de ese lado yo no puedo”. Quise decirle algo, pero se me quebró la voz. “Muchas veces pienso que fue la mujer de mi vida, confesó el Gañán, y que alguna vez, del otro lado de Corrientes, me la voy a encontrar. Pero no puedo cruzar”.

Por Marcelo Birmajer. “Ese lado de Corrientes”. 14/06/2019. En: Se me hace Cuento – Clarín.com / Espectáculos

Estampas de Buenos Aires. Blog de Carlos Szwarcer

Buenos Aires te quiero (Pilar Sala)

Por Carlos Szwarcer

“Buenos Aires te quiero”.

Una de las obras de arte naif de Pilar Sala.

Pilar Sala, nació en Buenos Aires, Argentina. Es Licenciada en Ciencias Políticas egresada de la Universidad del Salvador (Buenos Aires) y la pintura fue un regalo de la vida. Su inclinación nació por casualidad y la magia la premió desde un principio. No tiene ninguna escuela pictórica. Es autodidacta. No sigue la línea de ningún otro naif. No retrata la realidad, sino que recrea situaciones reales con imágenes totalmente subrealistas producto de su fantasía.

“Buenos Aires te quiero” (Pilar Sala)

Fuente:

http://www.artenaif.com/criticas.htm
https://www.cayomecenas.net/mecenas1204.htm

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